Los espectáculos circenses entusiasmaban a los ciudadanos del Imperio Romano, como lo demuestra el gran aforo con el que contaban los circos en Roma.
Los juegos romanos más antiguos fueron los ludi circenses, y la tradición recuerda carreras de carros que se desarrollaban en el valle de Murtia, entre el Palatino y el Aventino, en honor al dios Conso.
Allí estuvo en pie durante siglos el mayor circo de la época, el Circo Máximo, cuya planta conocemos gracias, entre otras cosas, a la Forma Urbis.

A éstas se añadieron, en el 329 a.C., las carceres de madera pintada y los compartimentos de salida para los caballos.
![]() |
| Imágen de las partes en que se dividía el Circo Máximo |
Las dos metas se unieron mediante un terraplén longitudinal, la espina, en torno a la cual giraban los carros, y un arco de bronce sustituyó a la puerta en el lado curvo meridional, bajo la que pasaba el cortejo, la denominada pompa circensis, que abría oficialmente el espectáculo.
El cortejo de la pompa estaba compuesto por altos cargos del estado, por secciones del ejército y por los aurigas que participaban en la prueba.
![]() |
| Imagen digitalizada, donde se ve claramente la magnitud del Circo Máximo |
En el siglo II a,C., se erigieron en la espina los septem ova (grandes figuras ovales de madera que se iban retirando a fin de indicar las vueltas que quedaban pendientes).
A estas figuras se añadieron posteriormente siete delfines de bronce que, bajados o girados, servían para señalar en número de vueltas que habían llevado a cabo los carros. De la misma época son las carceres de albañilería.
![]() |
| Imagen del Circo Máximo en la actualidad |
Después del gravísimo accidente que se produjo en época de Pompeyo,cuando veinte elefantes enfurecidos derribaron las vallas y acometieron a los espectadores, la arena fue ampliada por César en el año 46 a.C., y además fue rodeada por un foso lleno de agua.

En época de Augusto se construyó, en el lado orientado hacia el Palatino, el pulvinar, tal vez una zona sagrada reservada a efigies divinas que presidian el espectáculo, y en la espina se colocó el obelisco de Ramsés II procedente de Heliópolis, de 23,70 m de altura, que ahora se encuentra en la Piazza del Popolo en Roma.

En el siglo IV d. C. se añadiría otro obelisco, el de Tutmés III, de 32,50 m de altura, procedente de Tebas, que actualmente se encuentra en la plaza de San Juan de Letrán, en Roma.
Con Claudio, las carceres se reconstruyeron con mármol, y después del incendio de Nerón, en el 64 d.C., se aumentó el aforo para dar cabida a unos 250.000 espectadores, y en la espina se excavaron pilas en las que se recogía el agua que brotaba de los delfines de bronce.
El gusto de dicho emperador por este tipo de escenografías era tal, que Plinio cuenta que la arena era reemplazada por polvos de minerales como el minio o el cardenillo, que conferían una coloración rojiza o verde azulada de gran efecto.

La cávea fue ampliada posteriormente por Domiciano y por Trajano, confiriendo a Circo dimensiones colosales: 600 m de longitud y 200 m de anchura, con una espina de unos 214 metros.
Tres niveles de arcos sostenían la cávea, provistas de asientos de piedra y de madera. En el lado corto oriental, curvo, se encontraba el arco del triunfo, mientras que en el occidental, en el nivel inferior, estaban las 12 carceres que albergaban los carros en espera de la señal de salida.
En el nivel superior se encontraba la tribuna reservada a los magistrados. Desde aquí, la personalidad que presidía los juegos lanzaba un trapo blanco a la arena, lo que, junto a los tañidos de la trompeta, daba la señal de inicio de las pruebas.
Éstas consistían sobre todo en carreras de caballos,en la que los jinetes llevaban a cabo auténticas acrobacias, conduciendo incluso dos animales a la vez y saltando de uno al otro, o en carreras de carros, que podían contar con un tiro de varios caballos. Las bigas iban tiradas por dos caballos y las cuadrigas por cuatro, e incluso había carros arrastrados por un tiro de diez caballos.

Probablemante, en la pista no competían más de cuatro cuadrigas a la vez, y la carrera comprendía siete vueltas.
Había cuatro equipos e aurigas o factiones: la cuadra blanca, la verde, la azul y la roja. Cada cuadra estaba compuesta, además de por los aurigas, por veterinarios, entrenadores y varios mozos que cuidaban de los animales.

Los caballos, que procedían sobre todo de las cuadras de España, eran tan famosos que sus nombres se han encontrado escritos en lámparas y en mosaico de pavimento. También los aurigas eran famosos y muy ricos. De todos modos,algunos terminaron siendo víctimas de la locura de emperadores muy imparciales, como Caracalla, quien condenó a muerte a los aurigas de los verdes.
La gigantesca estructura del Circo Máximo sirvió de modelo para los otros circos de Roma: el circo Flaminio, el de Calígula y el de Majencio.
FUENTE: El maravilloso mundo de la Arqueología-Itinerarios-Circos de Roma-Planeta DeAgostini.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario