AMAZONAS: MUJERES GUERRERAS.

Símbolo de la barbarie que se opone al mundo griego, las amazonas son recordadas por todas las fuentes como hábiles guerreras.

En Capadocia, a orillas del río Termodontes, se situaba Temiscira,la capital del reino de las Amazonas. Estas eran mujeres guerreras y jinetes muy hábiles. Se contaba de ellas que se vestían como hombres y que vivían de la caza.
Siendo adolescentes, les amputaban el seno derecho para poder llevar el arco y tensarlo con mayor facilidad.
Se decía también que mataban a sus hijos varones y que sólo conservaban con vida a las niñas.


Heracles y Teseo fueron los primeros en acudir a Temiscira para hacerse con el cinto de la reina Hipólita, tal como les había pedido Euristeo. Habrían podido obtenerlo de modo pacífico si Hera no hubiera hecho creer a las guerreras que la intención de los héroes era secuestrar a su reina, lo cual les indujo a atacarlos.
Las fuentes discrepan a cerca de los acontecimientos de la batalla, pero al final Hipólita fue raptada, y mientras Heracles regresaba a Micenas con el cinto, Teseo navegaba hacia Atenas con la reina amazona, que se convirtió en su esposa.  Hipólita permaneció algunos años en Atenas junto a Teseo y tuvo un hijo, pero luego, tal vez porque deseaban recuperar a su reina, o quizá porque Teseo iba a desposar a otra mujer, el ejército de las amazonas asedió la ciudad.
El sitio duró cuatro meses, pero los atenienses lograron derrotar a las guerreras. Se decía que en la batalla final también murió Hipólita, a quien hirió por error su compañera Pentesilea. Herodoto habla de otra reñida batalla que los griegos entablaron contra las amazonas a orillas del Termodontes.

También entonces los griegos vencieron, y en la nave que los devolvía a su patria embarcaron también a las supervivientes. Sin embargo, una vez en alta mar, las mujeres atacaron a los hombres, los exterminaron y arrojaron sus cuerpos al agua; pero como las amazonas no eran hábiles marineras, el barco prosiguió a la deriva solo impulsado por el viento en sus velas.


Recalaron en Cremnoi, en Escitia. En primer lugar se apropiaron de una manada de caballos, y luego comenzaron a asolar las propiedades de los escitas.

Éstos no entendían su lengua ni sus costumbres, y se preguntaban de donde habían llegado. Creían que se trataba de un grupo de muchachos, todavía imberbes, y decidieron presentarles batalla. Al ver los cuerpos de las amazonas caídas en los combates, se dieron cuanta que eran mujeres y cambiaron la estrategia.



Eligieron a un grupo de jóvenes tan numerosos como el que formaban las guerreras y les mandaron establecerse no lejos del campamento de las amazonas, para que las observaran y asumieran su mismo estilo de vida.

Los jóvenes siguieron estas indicaciones, y poco a poco entraron en contacto con las amazonas, que aprendieron su lengua. Muy pronto, los dos campamentos se fundieron. Los escitas querían casarse con las jóvenes guerreras y llevarlas a vivir con ellos a su pueblo, pero ellas se negaron, pues no podían vivir junto a personas que no cazaban ni tiraban con el arco.

En cambio, los persuadieron para partir lo antes posible con ellas hacia una nueva tierra, en la que permanecieron durante largo tiempo, originando la estirpe de los saurómatas.

Pentesilea

Se decía que las amazonas debían distinguirse en batalla contra los hombres antes de poder elegir un esposo; por esta razón, la reina Pentesilea las condujo a Troya como aliadas de la ciudad en contra de los griegos.

Llegaron el día de los funerales de Héctor. La ciudad estaba postrada por la muerte de su héroe y defensor más valeroso, y temía desesperadamente no poder hacer frente a los ataques de los griegos.

Las amazonas fueron acogidas con entusiasmo. La bella Pentesilea, con sus armas resplandecientes, acudió de inmediato al campo de batalla para vengar a Héctor, y entre las tropas de sus enemigos buscó las insignias de Aquiles.

Aquiles no rechazó el combate y luchó encarnizadamente contra el enemigo desconocido; por último, logró atravesarle el pecho con la espada. En ese preciso momento, cuando el hierro penetraba en la carne, Aquiles vio el rostro de su adversario, desprovisto de su yelmo.

Aquiles y Pentesilea


Pentesilea era hermosa y valiente, y Aquiles deseó poseerla. Peroera demasiado tarde; la espada había alcanzado el corazón, y las Parcas cortaron el hilo de la vida de la reina amazona.


FUENTE: El maravilloso mundo de la arqueología-Las Amazonas-Planeta DeAgostini








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