UNA CENA EN LA ROMA IMPERIAL ¿EVENTO SOCIAL O EXCESO?

Después de un día de trabajo que empezaba al alba y una visita a los baños, los romanos ricos iban a casa para la comida principal, la cena.

Empezaba a las dos o tres de la tarde y duraba varias horas. A veces más un acto social que una simple comida, ya que a menudo había invitados, y funciones entre cada plato, incluso payasos, bailarines o declamaciones de poesía, según los gustos.


Las personas se vestían par la cena con una elegante túnica griega llamada synthesis, y comían reclinados en amplios divanes llamados triclinium,donde cabían tres personas.

Normalmente se ponían tres divanes al rededor de una mesa baja, a la que los sirvientes llevaban los platos. No se usaban tenedores, por lo que debían lavarse las manos con frecuencia.


En algunas cenas se comía y se bebía en exceso y acababan en juerga, pero muchas eran actos culturales.

La cristalería más fina adornaba las mesas de los ricos. Además de ser bello, el vidrio era más fácil de limpiar que el barro y, a diferencia del bronce, no afectaba a ciertos alimentos.

Los romanos bebían muchos tipos de vino, tanto secos como dulces. Se los llamaba negro, rojo, blanco o amarillo. La mayoría tenía que beberse antes de tres o cuatro años, ya que se agriaban. A veces se les agregaba sabores como la miel.



El vino se mezclaba con agua, beberlo solo se consideraba vulgar, aunque era de buena educación eructar.

Algunos anfitriones servían vino bueno al principio, pero después ofrecían vinos barato esperando que todos hubieran bebido lo suficiente para que no lo notaran.

El vino y el agua se servían en jarras que podían ser de barro, vidrio, bronce o plata, dependiendo de cuanto podía gastar el dueño, lo mismo sucedía con las copas que aunque había de plata muy hermosamente decoradas eran más comunes las de vidrio o barro.



La alfarería roja de Samos estaba de moda en los siglos I y II a.C. Se elaboraba en una gran variedad de formas y tamaños, principalmente en bandejas, tazas y tazones, aunque no se conoce el uso preciso que les daba la gente. Hechos a gran escala en las fábricas de Italia y las Galias, estos recipientes se distribuían por millones en todo el Imperio y más allá.



Eran elegantes y fáciles de limpiar y estaban diseñadas para apilarse al ser transportados y almacenados.

En Pompeya se encontró un cajón de mercancías de Samos; acababa de llegar de la Galia y ni siquiera se habían desempaquetado.


FUENTE: Nueva enciclopedia visual Clarín - Antigua Roma

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