GILGAMÉS: LA EPOPEYA

La epopeya del mayor héroe mesopotámico, rica en todo tipo de retos y de aventuras, es el símbolo de la búsqueda dolorosa e inútil de la inmortalidad.

Gilgamés, dos terceras partes de dios y una de hombre, reina sobre la ciudad de Uruk, en la antigua Mesopotamia, pero es un déspota prepotente e intolerable. Los dioses escuchan los lamentos de la ciudad oprimida y deciden crear a alguien capaz de enfrentarse al rey de Uruk.


La diosa Aruru toma una bolita de arcilla y la planta en el desierto; de la bolita nace Enkidu, el hombre primordial,fuerte como Gilgamés.

Enkidu comienza su vida cazando, en armonía con los animales salvajes que se acercan a él sin temor. Un día Enkidu es avistado por un cazador mientras libera a los animales que han caído en las trampas que éste había preparado. Asustado, el cazador corre a contar el episodio a Gilgamés.

La diosa Ururu

El rey de Uruk le aconseja que vuelva a la estepa llevando consigo a la bella Shemkhat. Apenas Enkidu la ve, le vence el deseo y se une a ella, con la que pasa seis días y seis noches.

Enkidu y Shamkaht

Pronto, sin embargo, el héroe se da cuenta con pavor de que había perdido parte de sus fuerzas y de que los animales rechazan ahora su compañía. Por primera vez prueba el pan y el vino: se ha convertido en una criatura "civil".

Cuando Enkidu llega ante Gilgamés, el encuentro es inevitable y tan violento que las propias murallas de la ciudad se ven sacudidas.


Gilgamés versus Enkidu



No sabemos quien ganó, pues en ese punto las tablas presentan lagunas, pero se cree que ambos héroes se convierten en amigos y parten juntos en busca de aventuras.

A pesar del parecer contrario de Enkidu, se dirigen hacia el noroeste, hacia la gran montaña de los cedros para desafiar y abatir al monstruo Humbaba: "cuyo grito es diluvio, cuyo soplido es fuego, cuyo aliento es muerte", según recita la épica babilónica.


Enkidu y Gilgamés

Ambos llegan a los pies de la montaña, y mientras realizan ofrendas propiciatorias y llevan a cabo rituales mágicos,Gilgamés tiene pesadillas, que Enkidu interpreta favorablemente. El monstruo se enfrenta con los héroes, pero es superado por el soplo de 13 vientos desencadenados por Samash, el dios del sol, y pide inútilmente piedad a Enkidu. Será decapitado y los cedros sagrados se cortaran.

Humbaba


Navegando sobre un tronco a lo largo del Éufrates, Gilgamés y Enkidu llegan a Uruk llevando consigo la cabeza del monstruo.

Gilgamés recorre triunfalmente las calles de la ciudad, vestido con sus mejores atuendos, tan seductor que la diosa Istar, la bella divinidad del amor, se enamora, pero el héroe la rechaza con palabras insolentes.

Istar, la diosa del amor


La diosa corre llorando hasta Anu, el dios del cielo, padre de todos los dioses, suplicándole que responda a la ofensa.

Del cielo, cae terriblemente furioso, el gran toro celeste, que comienza a aniquilar a los hombres. Una vez más los héroes se enfrentan al monstruo y lo abaten. Enkidu llega incluso a arrancar un hombro del esqueleto,para lanzarlo, entre nuevos insultos, contra Istar.

Gilgamés y Enkidu contra el toro celeste

Pero esta vez Enkidu es castigado por su insolencia y se ve atacado por una enfermedad que lo llevará a la muerte. Sueña que se dirige a los infiernos, y antes de morir llama a su amigo Gilgamés por última vez.

Gilgamés llora la muerte de Enkidu

Preso de la deseperación,éste se viste con una piel de león, y gritando de dolor comienza a vagar por el desierto.

Después de haber celebrado los funerales de su amigo, el héroe quiere descubrir el secreto de la inmortalidad. Recuerda que Utanapistim, el Noé de los antiguos sumerios, el hombre que se había salvado del diluvio con su arca, logró vencer la muerte.

Utanapistim, el Noé de los sumerios

Empieza su viaje, superando innumerables obstáculos, hasta alcanzar al viejo inmortal. Pero la decepción es tremenda: Utanapistim le invita a reconocer sus límites de criatura mortal, y para demostrarle cuáles son, le desafía a permanecer despierto durante seis días y siete noches.

Pero el héroe se ve inmediatamente vencido por la fatiga y dormirá sin interrupción, precisamente durante siete noches. Cuando se despierta, vista su desesperación, la mujer de su anfitrión le revela el misterio: el secreto de la inmortalidad es la hierba olorosa de la agitación, que se encuentra en los abismos marinos.

Gilgamés se zambulle, atrapa la hierba y vuelve a subir a la superficie. Pero mientras se zambulle en un pozo para lavarse, emerge una serpiente que devora la hierba: la inmortalidad no es el destino del héroe.

El rey de Uruk llora y se desespera, y en la ruta de retorno, sólo la visión de la muralla de Uruk,que él mismo ha construido, consiguen consolarle.

De todos modos, Gilgamés intentaría penetrar otra vez en los misterios del más allá, invocando al espíritu de su amigo Enkidu, quien salió de los infiernos a través de un orificio de la tierra, pero no reveló nada a su compañero dado que lo que sabía lo habría sumido en la desesperación.


















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